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De Orihuela es el gran poeta Miguel Hernández que podría haber vivido muy bien si se hacía franquista pero que prefirió dejarse morir en la cárcel de Alicante antes que abjurar de sus ideales de libertad y progreso para todos. Que así deberían ser todos los hombres, fieles a sus ideales, y no como algunos intelectuales de cuyo nombre no quiero acordarme. Y cuando digo “ideales” me refiero a ideas y no a ideologías que son fanáticas y por tanto nefastas para la humanidad. Sin embargo, ahora, en 1960, no podemos leer en público su monumental obra poética pues está prohibida por la censura fascista. Pero estoy seguro que algún día será reconocido universalmente y su obra será estudiada en todas las universidades del mundo. Y hasta puede ser que en Orihuela tengamos un museo con las cosas de Miguel, que le pongamos su nombre a una calle y que hasta le pongan su nombre a una Universidad que tanto necesitamos en Orihuela. Lástima que la enorme sombra de este enorme poeta universal no deje un poco de luz para que brillen también otros excelentes poetas oriolanos. En España hay dos clases de pueblos, los de origen romano y los de origen árabe. Como los romanos eran un gran imperio invencible que no le temía a nadie, construían sus pueblos en la llanura, con una plaza principal en la que están la Iglesia, el Ayuntamiento y la Comisaría y de ahí, de la plaza, surgían las calles adyacentes en abanico. En cambio los árabes, muy temerosos de los ataques cristianos de la reconquista, construían los pueblos en las faldas de los montes, en cuya cima construían un castillo para que la autoridad árabe estuviese bien defendida tras las murallas. Orihuela es una ciudad de origen árabe, con su castillo en la cima del mismo monte en el que, a mitad de camino, está el conocido Seminario Diocesano de San Miguel en el que estudian los seminaristas aspirantes al sacerdocio. Creo que con el tiempo se construirán más puentes y nuestra ciudad se hará más cómoda en cuanto a las distancias y también creo, lamentablemente, que aparecerá la polución con los desagües cloacales e industriales ennegreciendo las aguas de nuestro querido Río Segura. Mucho me temo que en unos cuantos años cambiará la imagen bucólica de este limpio río serpenteando entre los diversos tonos verdes de sus orillas, calmando la sed de nuestra Vega Baja que es una de las tierras más fértiles del mundo. Quizás eliminarán sus costados verdes a su paso por Orihuela y lo encerrarán entre paredes de cemento. Y quizás llegue un día que ya no caiga agua por los azudes y huela tan mal que no haya más remedio que desviarlo por detrás de la Estación de ferrocarril hasta el Puente de Hierro pues será imposible soportar su hedor en el centro de la ciudad. El río es de todos y como sucede con las cosas que son de todos, no las cuida nadie. El mundo se está pudriendo y nuestro río, y casi todos los ríos, acompañarán esta descomposición que parece imparable. Porque si esto ya está ocurriendo con poca industria ¿Qué será cuando la industria crezca? Los que están más cercanos al nacimiento del río se cagarán en el mismo y les mandarán la mierda río abajo a quienes viven más cerca de la desembocadura. Y nadie hace nada para frenar este desaguisado. Todos dicen querer el estado del bienestar pero pocos se ocupan o se preocupan de conservar en buen estado los bienes que natura nos ha regalado. Y sólo es un problema de educación para la convivencia ciudadana. No estamos educados y algunos gobiernos fomentan la desinformación y la ignorancia que es más barato que educar. Se limpió el Támesis ¿No habría de poderse limpiar el Segura? Se está escribiendo mucho sobre cómo funciona la naturaleza y también sobre como se la está destruyendo y ésta nos pasará una dura factura en forma de inundaciones, terremotos, maremotos, tormentas, huracanes, etc. etc. Y tal parece que la teoría de Darwin no sea evolutiva sino involutiva ¿Se está dirigiendo el hombre hacia el mono? ¿No será que los monos fueron antiguamente hombres y éstos, los hombres actuales, retrocederán hasta convertirse otra vez en monos después de alguna catástrofe en nuestro planeta? Sería la teoría darwinista pero al revés, el mono descendiendo del hombre. ¿Aumentará o disminuirá la temperatura de la tierra? Sea como fuere parece que nuestro hábitat en la tierra cambiará mucho en unas decenas de años. Es para pensar. El gran sabio Albert Einstein ha dicho: “No sé cómo será la tercera guerra mundial pero si hay una cuarta será con piedras y palos.” Y ya que mencionamos al sabio no me resisto a reproducir una de sus frases más célebres pues puede que haya algún lector que no la conozca. Dice el sabio: “Jamás me pareció que los placeres y la dicha poseyeran un fin ni tuvieran un objetivo. Esta base ética la denomino como el ideal de una piara de cerdos. Los ideales que alumbraron mi camino y me infundieron alegre ánimo para vivir fueron el bien, la belleza y la verdad. Los objetivos triviales de las tendencias humanas, o sea; la posesión de bienes, el éxito exterior y el lujo, me parecen execrables desde mis años de juventud.” Ahí queda eso, madurémoslo. En la naturaleza nada se pierde, todo se transforma. Los geólogos lo explican de esta manera: Un trozo de montaña se desprende como consecuencia de la erosión del tiempo, el viento, la lluvia, etc. Y ya tenemos una roca. El viento va puliendo la roca, el bloque se desgasta, se achica, y ya tenemos una piedra. La lluvia y el viento empujan a la piedra hasta el cauce de un río y se producen choques, empujones, fracturas, etc. la piedra se hace pequeña, redonda, y se convierte en guijarro. El guijarro al rodar y chocar con otros, se rompe y desgasta hasta convertirse en un grano de arena. La arena con el roce entre sus granos se convierte en polvo. Y entonces se produce el proceso inverso, el polvo en algún lugar se compacta y se convierte en una piedra. Muchas piedras se aglomeran y son roca. Muchas rocas se juntan con los movimientos de la corteza terrestre y otra vez nace una montaña. La naturaleza es eterna, lo dijo Aristóteles hace alrededor de tres mil años. Ese imponente monte que ves en Orihuela en el que está la bella Cruz de la Muela, alguna vez fue una partícula de polvo. Y ese polvo molesto que levanta el viento y se te mete en los ojos, alguna vez fue montaña. Alguna vez el hombre fue mono, pero ¿Retrocederá y volverá a ser mono? Son preguntas sin respuesta. Una vez Pepe Sancho le explicó al buen camarero del Café Colón esto del polvo que se endurece y Luisito “el corto” dijo que ahora comprendía él la naturaleza del polvo que es el origen de la vida. Me gustaría referirme ahora a un tema candente para los españoles. Mucha gente fuera de España se pregunta cómo es posible que los españoles estemos soportando por décadas una dictadura inmoral. La explicación es que la gente, cuando se siente insegura, prefiere tener un dictador fuerte aunque no le guste. Los españoles estamos saturados de sangre y no queremos más. Hemos sufrido demasiado. (Recuerde el lector que estos relatos suceden en 1960, tras tres años de guerra civil y 21 años de posguerra dictatorial muy cruel). Si los países ricos conocieran las penurias de la pobreza extrema, del hambre extenuante, seguramente no hablarían con tanta ligereza de la guerra. A veces pienso que uno desea ser bueno pero no lo dejan. Hay un personaje humorístico que dice: “Amo a la humanidad, lo que me molesta es la gente.” Tampoco Dios nos ayuda a ser buenos porque la extrema pobreza no nos permite ser bondadosos ya que también hace falta un poco de dinero para ser buenos. Creo que si un día comparezco ante Dios y puedo hablar con Él trataré de calmar mi cólera porque estoy ante la Autoridad y no es bueno mostrar ira ante el Jefe. Le hablaré sumisamente y quizás así, calmándome, pueda perdonarle sus desatinos, sus agresiones a mi persona. Aquí me tienen, en Orihuela, a punto de abandonar la tierra que amo y en la que me gusta vivir, porque algunas personas con poder le van a regalar a su hijo, sobrino u otro pariente o amigo, un empleo que me pertenece legítimamente porque gané unas oposiciones con el mejor puntaje. Nadie me iba a regalar nada y me quemé los ojos estudiando para ganar. Y lo logré. Sin embargo me birlaron el futuro y me estafaron dándole mi puesto de trabajo a recomendados por personas influyentes. Estas personas influyentes han usado su poder para robarme, son vulgares ladrones. Y las dos entidades financieras que teniendo yo el mejor puntaje le dieron el puesto a otro por recomendaciones, son una mierda en las que yo no me fiaría de depositar mis ahorros. No tienen vergüenza. Me viene ahora a la memoria un viejo cuento judío. Un anciano sastre judío se dirige a la Sinagoga, su Templo, en el Día del Pesaj (Día del Perdón). Lleva en sus manos un libro muy grueso y otro muy delgado. Y en la Sinagoga le dice a Dios: “Señor, vengo a pedirte perdón por mis pecados del año que están escritos en este libro delgado que aquí llevo. Pero antes me tienes Tú que pedir perdón a mí por todas las desgracias que has permitido que me sucedan en el año y que llevo escritas en este libro gordo.” Porque uno comprende que personas influyentes tengan sus compromisos personales y se vean obligadas a favorecer a alguien en perjuicio de un tercero —son cosas de la política— pero lo incomprensible es que Dios tenga compromisos de esta naturaleza y consienta que sucedan estas injusticias. Pero, bueno, como decía, heme aquí en mi amado pueblo, a punto de iniciar una aventura muy arriesgada, aunque en verdad la encuentro apasionante. Y no tengo miedo porque estoy habituado a todas las carencias y cuando aprieto los dientes estoy hecho de piedra pómez. No puedo continuar en una España sin trabajo y pienso ¿Se puede uno imaginar algo peor que un país con millones de seres vagando sin ocupación? Todos serían paranoicos de la inseguridad. Voy a irme a Buenos Aires y no sé lo que será de mí en la lejanísima Argentina en la que no conozco a nadie. Me he criado en la calle y estoy diplomado en picardías callejeras pero no es esa la forma en que debe ganarse la vida un hombre honrado. Primero me enseñan a ser honrado y luego el sistema no me deja serlo. Lo que tengo en claro es que tengo que ganar dinero, pues no es difícil darse cuenta que la manera más sencilla de solucionar los problemas económicos es con dinero. He descubierto que en todas partes lo único que hacen las personas desde que se levantan de la cama hasta que se acuestan es tratar de sacarse el dinero unos a otros. Compran a dos y venden a tres, eso es todo y no me parece difícil si uno deja aparte los escrúpulos morales. Por cierto que tengo un amigo entrañable llamado Luisito “el corto”, un camarero muy honrado que no entiende de números, que va a poner un pequeño comercio y dice que él se conformará con ganar solamente el dos por ciento, lo que compre a dos lo venderá a cuatro, el dos por ciento según Luisito que no sabe de números pero que está espabilado. Luisito, dentro de su simplicidad, dice cosas extraordinarias. Dice, por ejemplo, que él es modesto porque no le dice a nadie que se siente muy inteligente. Lo que lo tiene mal son las cosas que le dicen dos amigos que tiene que son sus maestros de la vida. Tiene que elaborarlas mentalmente y le cuesta. Jesús “el probeta”, ya fallecido, le ha dicho que se debe portar bien con los hijos porque serán ellos quienes le busquen una residencia para ancianos cuando sea viejo. Y Pepe Sancho le ha hablado de la moralidad fácil y práctica en vez de la moralidad difícil y exigente. Le ha dicho que para no gastar mucho a su mujer, que use de vez en cuando a las mujeres de sus vecinos. Luisito le ha replicado que eso es inmoral y es entonces cuando Pepe Sancho le hace esa distinción entre moral fácil de seguir y moral difícil. Marean a Luisito con esta clase de bromas que él a veces se toma en serio. Luisito protesta diciendo a sus amigos que le mienten y sus amigos le replican que si no quiere que le digan mentiras es mejor no andar por la vida haciendo demasiadas preguntas. Tengo otras aspiraciones diferentes a las de Luisito “el corto.” Soy un idealista sin remedio pero he pasado demasiada hambre y he establecido en mi vida la siguiente prioridad; “Ganarle la batalla a la pobreza.” La pobreza extrema como la mía conduce a una vida indigna y tengo que terminar con esta situación de una vez por todas pues ya tengo 29 años, no he dejado de trabajar desde los 9 años, todos se han aprovechado de mí y ya es hora de plantarle cara a la vida. Esa es mi principal meta, salir de pobre. Parecerá prosaica, materialista o como quieran llamarla, pero hay que haber pasado el hambre que yo he pasado para poder entenderme. Si me llega la vocación poética seré poeta cuando tenga suficiente dinero para escribir poemas con tranquilidad. Aunque tengo entendido que jamás un poeta bien comido puede escribir buena poesía. La poesía es hija de las carencias y del dolor. Pero si he de sufrir carencias y dolor para escribir poemas, prefiero irme a jugar al billar con la panza llena. Lo dicho, dejaré los poemas para cuando esté “hecho” económicamente. Y no voy a perder de vista lo que un día me dijo mi abuelo: “Si trabajas demasiado no vas a tener tiempo de ganar dinero.” Atento a esto. |