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La
Cena Fueron
llegando al Hotel Palas. El restaurante estaba repleto y los dueños sólo
pudieron darles una mesa rectangular en la que se tuvieron que sentar en fila,
uno al lado del otro, ya que enfrente sólo quedaba un estrecho pasillo por el
que tenían que pasar los camareros. Se sentó Jesús «el probeta» en medio, a
su derecha Tomás, Osvaldo «el pibe» y Javier. A su izquierda Vicente, Rodrigo
y un asiento que quedó vacío. Ya creían que Julián no vendría a la
reconciliación pero apareció ante la alegría general. Estrechó la mano de
todos y después, para hacer las paces, extrañamente, besó a Jesús «el
probeta» en la mejilla. Julián se sentó en el extremo izquierdo de la mesa. Trajeron
unos entremeses, el vino tinto y un enorme y rico pan de campo cocido en horno
casero de leña. Jesús tomó el cuchillo, cortó siete rebanadas de aquel
hermoso pan y les pasó una a cada uno, reteniendo otra para sí. Después puso
vino en las copas y Jesús «el probeta» les habló así: —En
nuestras inolvidables tertulias he hablado más que vosotros porque soy más
viejo, he vivido más que vosotros, he estudiado mucho y he leído más. He
pasado por los trabajos más duros y las hambrunas más extremas. He pasado por
momentos y vicisitudes de las que he sacado enseñanzas y experiencias que os he
querido transmitir porque sois mis amigos y os quiero. —Todos
te hemos aceptado como nuestro guía, líder y maestro _dijo Vicente. —Lo
que importa es que hayáis entendido mis mensajes. Ojalá podáis recordar lo
hablado en nuestras reuniones. A veces muy en serio y otras un poco en broma
para aprender divirtiéndonos, os he dado las claves de un evangelio laico muy
actualizado. Admiro y amo profundamente a mi tocayo Jesús «El Profeta» pero
rechazo la manera infame en que los hombres han desvirtuado sus mensajes. Es
todo muy triste. A Jesucristo lo han traicionado
y por eso nunca sonríe. ¿Alguien ha visto alguna vez una imagen de
Jesucristo sonriente? —Es
cierto, nos han robado la sonrisa de Jesucristo _dijo Rodrigo. Y
continuó «el probeta» —Han
pasado casi 2000 años desde que Jesucristo vivió y la vida ha cambiado. Os he
alertado en todos los temas, no hemos dejado algo sin abordar. Si tenéis buena
memoria tratar de recordar todo lo que os he dicho. Pero no olvidar, sobre todo,
que la vida es muy efímera y que es necesario vivirla sin temores a nada ni a
nadie, porque la muerte es lo mismo que nos llegue antes o después, llega
siempre y es lo mismo vivir unos años más o menos ¿Qué es el tiempo? Y no
debemos claudicar ante la tentación de riquezas materiales. Vivir con honor,
con solidaridad, con compasión y amor hacia todos los hombres. —Y
hacia todas las mujeres _aclaró Vicente_ ya sabes que a mí me gusta todo muy
mezcladito. —Sí
hombre, una de mis obsesiones, según Tomás, es el sexo. Nada de abstinencias
enfermizas. Hacer mucho el amor pero con amor o al menos con amistad. Hemos
hablado de eso, del sexo, del amor, de la religión, la justicia, la moral, la
política, la guerra, la paz, el pacifismo, las dictaduras, las democracias, las
ambiciones de algunos hombres y la generosidad de otros, de Dios y de todas las
pasiones humanas, de la verdad y la mentira, del pecado, de la vida y de la
muerte. Recordar mis palabras. Este es mi legado: Despreciar la mentira, la
maldad, el egoísmo, la violencia, el dinero mal habido, la hipocresía. No
vender vuestro honor, vuestra hombría de bien. Y amar la verdad, la justicia,
el amor, la belleza, la bondad, el pacifismo, la solidaridad, la generosidad, y
la lealtad a estos principios que hacen a la dignidad del hombre. Sólo así,
con dignidad, la vida merece vivirse. Elegir esta escala de valores para vuestra
conducta y defenderla a toda costa. Y si el precio a pagar es la pobreza, es un
precio muy bajo comparado con la enorme satisfacción de sentirse bien consigo
mismo. Si no podéis obtener lo que merecéis, no amargaros. Recordar aquello de
que más vale merecer algo y no tenerlo que tener algo sin merecerlo. Si los
buenos principios están muertos, a vosotros os corresponde resucitarlos con
ejemplos de conducta ética. Con respecto al dinero, guiaros por el sabio
proverbio griego que dice «Es mejor ser dueño de una moneda que esclavo de
dos.». En fin, mis queridos amigos, en un mundo decadente dirigido por los
peores hombres, no traicionar vuestras convicciones por 30 monedas de plata. Y
enseñar todo esto a vuestros hijos. Os he hablado mucho, os he dado doctrina de
conducta humanista, pero uno de vosotros no me interpretó y se ha alejado de mí.
Julián,
en el extremo de la mesa, tenía la cabeza gacha y la mirada torva. —¿Tú
crees, Jesús, como ha dicho un escritor español, que Dios es de derechas?
_preguntó Vicente para cortar el rollo interminable de Jesús «el probeta. —Sí,
Dios es de derechas. Pero su hijo Jesús le salió de izquierdas _replicó Jesús.
—¿Y
el Espíritu Santo? _volvió a preguntar Vicente. —Ese
es del Opus Dei, _terminó «el probeta»_ ¡Más de derechas que Dios! |